Noticia

Juntos por la Verdad, la Memoria, la Dignidad y la Justicia

ACTUALIDAD - 03-11-2016

Juntos por la Verdad, la Memoria, la Dignidad y la Justicia

Estimados asociados:

Mi nombre es Jacinto Delgado y soy víctima del terrorismo desde el 9 de septiembre de 1985, cuando un grupo del comando Madrid, perteneciente a la organización terrorista ETA, hizo estallar un coche bomba en la Plaza de la República Argentina al paso de un autobús de Guardias Civiles. En aquel autobús viajaba yo junto con otros compañeros y entre las cenizas de aquel autobús atacado por unos terroristas sin escrúpulos cambió mi vida para siempre.

La explosión hirió a un civil y a dieciséis de los veinticuatro guardias civiles que viajábamos en el autobús. Y, sobre todo, acabó con la vida de un ciudadano estadounidense que se encontraba haciendo footing en las inmediaciones, ajeno a todo, inocente como lo éramos nosotros.

Mi vida hasta ese momento era normal, una vida feliz, como la de muchos otros de mis compañeros, que cumplíamos un sueño siendo guardias civiles. Entonces sólo tenía 29 años y aquel día de infausto recuerdo me dirigía al consulado de Rusia para hacer el servicio de vigilancia. Fue entonces cuando la organización terrorista ETA quiso acabar con mi vida y con la de mis compañeros. Los recuerdos de ese momento, incluso 31 años después del atentado, permanecen muy vivos en mi memoria. Todavía lo recuerdo todo paso a paso, fotograma a fotograma, como si fuese una película que saltó de la pantalla a la realidad. Es algo que no se olvida nunca.

Recuerdo sobre todo que escuché la explosión y entonces grité, me agaché como por un acto reflejo y a continuación me vi saltando por delante del autobús, entre cristales y compañeros heridos. Me parapeté en ese momento detrás de un árbol, monté mi arma y solo me vino un pensamiento a la cabeza: “aquí voy a morir”. No se me va de la cabeza esa secuencia de acontecimientos, esas imágenes teñidas con el color rojo de la sangre.

Después del atentado aprendí a vivir con miedo. Nunca he sabido exactamente a qué, pero aprendí a vivir en alerta, a mirar hacia atrás, a intentar controlar todo, desde las personas que pasan cerca hasta los coches que están aparcados… Y hoy, más de tres décadas después, es algo con lo que todavía convivo. Al final no me quedó más remedio que acostumbrarme a vivir esa vida. Incluso hay un momento en el que llegas a pensar y a creer que tu vida es normal, que vivir con miedo y ansiedad es lo normal. Tu vida anterior ya ni siquiera la recuerdas.

Si tuviera que decir qué es lo que más me ha ayudado a salir de esta situación diría sin miedo a equivocarme que ha sido la ayuda de la AVT, personificada de forma muy especial en nuestro presidente, Alfonso Sánchez, también víctima del mismo atentado y amigo incondicional. Gracias a él y a poder hablar con mis compañeros y amigos de la AVT hoy soy algo diferente y he recuperado, aunque sólo sea un poco, al Jacinto de mi vida anterior.

Por ese motivo, desde abril de este año he decidido dar un paso más y ser yo una de las personas que esté en primera línea para ayudar a otras víctimas que como yo lo necesiten. Para ello, decidí involucrarme de forma activa en la asociación, y junto con mis compañeros y amigos, formar parte de la actual Junta Directiva presidida por Alfonso Sánchez. A él y a la asociación le debo este paso al frente. Y a vosotros, asociados, os debo todo mi apoyo, afecto y comprensión. Estoy a vuestra disposición para lo que necesitéis.

Recibid un fuerte abrazo y no perdáis nunca ese espíritu de superación que nos caracteriza porque vamos a necesitar de vuestra fuerza y vuestra unión para seguir reivindicando Verdad, Memoria, Dignidad y Justicia para las víctimas.

“Por ellos, por todos”