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Indultos disfrazados de terceros grados: conceden la semilibertad a un etarra que ha asesinado a 4 personas y ha cumplido 10 años de prisión

ACTUALIDAD - 04-04-2025

Indultos disfrazados de terceros grados: conceden la semilibertad a un etarra que ha asesinado a 4 personas y ha cumplido 10 años de prisión

  • El 30% de los etarras ya disfrutan del tercer grado
     

Los últimos terceros grados concedidos por el Gobierno Vasco esta misma semana han dejado de manifiesto que ya no estamos ante "una forma de cumplir condena y no un beneficio penitenciario" como señaló Interior, ni algo que se adopta “según criterios técnicos y argumentos jurídicos”, como siempre ha argumentado el Gobierno Vasco. Estamos claramente ante una sucesión imparable de indultos encubiertos. En la AVT llevamos muchos años avisando de cuál era la hoja de ruta: primero cerca, luego semilibres, y finalmente, libres.

Ya estamos en la última fase de esta ignominia, y para muestra uno de los dos últimos terceros grados de los ya 18 que se han concedido desde que la Consejería de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno Vasco pasó a manos del PSE-EE: el cumplimiento de pena es irrisorio. Analicemos este caso concreto, el de Juan Jesús Narváez Goñi. Este terrorista y su pareja, la también etarra Itziar Alberdi Uranga permanecieron durante 22 años fugados de la Justicia hasta que fueron descubiertos en febrero de 2014 en Puerto Vallarta (México), donde vivían con sus dos hijos y trabajaban como masajista y profesora de yoga. Narváez Goñi fue juzgado en España en 2015 y condenado a cientos de años de prisión. Como bien se sabe, en nuestro país el cumplimiento máximo de condena es de 30/40 años, pero es que en 2025 ya ha obtenido el tercer grado. Un asesino que acabó con la vida de 4 personas ha cumplido 10 años de prisión. Hemos pasado de terceros grados a personas que habían cumplido la tercera parte de la condena y a los que les restaban 3/4 años por cumplir, a asesinos que no han cumplido ni la mitad de la condena. Esperamos y confiamos que el Fiscal de la Audiencia Nacional Carlos García Berro recurra esta concesión de tercer grado tan dolorosa.

No podemos admitir que la política penitenciaria se convierta en la puerta de atrás del derecho penal y que se vacíen de contenido las condenas, convirtiendo en papel mojado las sentencias dictadas por la Audiencia Nacional

Las víctimas de Narváez Goñi a las que nuestras psicólogas han comunicado su tercer grado, se han mostrado absolutamente devastadas y revictimizadas. Y muchas de ellas han afirmado: “a mí nadie me ha pedido perdón”. De hecho, en las últimas Jornadas de la AVT en el País Vasco, tanto Gobierno Vasco como Fiscalía de la Audiencia Nacional aseguraron que iban a estudiar de manera inmediata cómo hacer llegar esas famosas cartas de perdón a las víctimas. De momento han pasado ya 5 meses y no tenemos ninguna noticia. De todas, formas, casi mejor que esas cartas no lleguen a las víctimas, porque cada vez es más que evidente el “corta-pega”: no cabe ya ninguna duda de que son perdones de formulario, que con tal de obtener la libertad son capaces de firmar cualquier cosa. Las víctimas no ponemos en duda que esto sea legal, pero es sin duda absolutamente inmoral. Lo único que nos queda cuando han asesinado a los nuestros es que el asesino cumpla la pena, y ya hasta eso nos están arrebatando.