Un día más amanecemos con una noticia en la prensa, concretamente el diario ABC, que supone un nuevo varapalo para las víctimas del terrorismo. Este es si cabe mucho más grave que los anteriores: 14 etarras, entre los que se encuentran Parot, Olarra Guridi y Ainhoa Mújika, disfrutan del 100.2, que recordemos que, entre otras cosas, permite a estos asesinos salir de prisión para “trabajar” de lunes a viernes.
Una vez más comprobamos cómo se está utilizando el 100.2 para aplicar de manera encubierta terceros grados. Y recordemos los beneficios que esto tiene: el 100.2 no requiere pronunciamiento previo del fiscal a diferencia del tercer grado, cuyo recurso sí tiene efectos suspensivos de la decisión. El 100.2 sólo tiene que ser ratificado por el juez, y el control que este realiza sobre el mismo, es meramente formal. Además, el 100.2 no se comunica a las víctimas, por lo tanto, se puede decir sin ningún reparo que se está concediendo con nocturnidad y alevosía.
Recordemos que el 100.2 se está aplicando a todos los presos/as que no cumplen los requisitos para obtener el tercer grado, es decir, esto es un paso previo al mismo. La premisa está clara: poco a poco vaciar las cárceles. Retorciendo la ley. A espaldas de las víctimas. No sólo resulta flagrante (o debería resultarlo) para toda la sociedad que asesinos/as estén consiguiendo salir antes de prisión por meras razones políticas, es que… ¿Se han parado a pensar en sus víctimas? Igual que no teníamos conocimiento de estas concesiones, también desconocemos dónde trabajan estos terroristas, por lo que es perfectamente posible que, ahora que son sanguinarios asesinos disfrazados de personas corrientes que acuden por la mañana a trabajar, cualquiera de sus víctimas pueda cruzárselos/as por la calle. ¿Qué país es este en el que las víctimas tenemos que escondernos de nuestros verdugos? ¿Qué país es este en el que se tergiversa la historia para que parezca que los asesinos tienen todo el derecho del mundo a reinventarse y volver al mundo como si nada hubiera pasado y las víctimas tenemos que vivir escondidas y con cada vez menos apoyos y recursos? ¿Qué país es este en el que hay un problema de paro importante pero todos/as los/as etarras tienen trabajo de inmediato? El Gobierno Vasco nos aseguró que las víctimas del terrorismo estaríamos en el centro de sus políticas, y lo cierto es que no podemos estar más en la periferia. En el centro están los terroristas.
Por todo ello, volvemos a ratificar nuestra exigencia de modificación de la legislación penitenciaria para que las víctimas podamos ser parte y podamos recurrir todas aquellas decisiones penitenciarias que impliquen una salida de prisión frecuente por parte de los etarras.
Seguiremos luchando por la Verdad, la Memoria, la Dignidad y la Justicia de todas las víctimas del terrorismo. Rendición en nuestro nombre, NO.